Friday, April 24, 2009

Benedicto XVI: la familia, escuela de obediencia y libertad


Homilía en la Misa con los organizadores del Encuentro Mundial de las Familias


CIUDAD DEL VATICANO, jueves 23 de abril de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el texto de la homilía pronunciada esta mañana por el Papa, durante la Eucaristía celebrada en la Capilla Redemptoris Mater con los miembros de la Comisión Central Organizadora del VI Encuentro Mundial de las Familias.

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Queridos amigos:

Hace poco, hemos dicho en el Salmo responsorial: «Bendigo al Señor en todo momento; su alabanza está siempre en mi boca» (Salmo 33). Lo alabamos hoy por el VI Encuentro Mundial de las Familias, celebrado felizmente en la Ciudad de México el pasado mes de enero, y a cuya organización y desarrollo ustedes han participado de diversos modos. Se lo agradezco de corazón. Saludo también cordialmente a los señores cardenales Ennio Antonelli, Presidente del Pontificio Consejo para la Familia, y al Arzobispo Primado de México, Norberto Rivera Carrera, que preside esta peregrinación a Roma.

En la lectura de los Hechos de los Apóstoles hemos escuchado de labios de San Pedro: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres» (Hch 5,29). Esto concuerda plenamente con lo que nos dice el Evangelio de Juan: «El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo, no verá la vida» (Jn 3,36). Así, pues, la Palabra de Dios nos habla de una obediencia que no es simple sujeción, ni un simple cumplimiento de mandatos, sino que nace de una íntima comunión con Dios y consiste en una mirada interior que sabe discernir aquello que «viene de lo alto» y «está por encima de todo». Es fruto del Espíritu Santo que Dios concede «sin medida».

Queridos amigos, nuestros contemporáneos necesitan descubrir esta obediencia, que no es teórica sino vital; que es un optar por unas conductas concretas, basadas en la obediencia al querer de Dios, que nos hacen ser plenamente libres. Las familias cristianas con su vida doméstica, sencilla y alegre, compartiendo día a día las alegrías, esperanzas y preocupaciones, vividas a la luz de la fe, son escuelas de obediencia y ámbito de verdadera libertad. Lo saben bien los que han vivido su matrimonio según los planes de Dios durante largos años, como alguno de los presentes, comprobando la bondad del Señor que nos ayuda y alienta.

En la Eucaristía Cristo está realmente presente; es el pan que baja de lo alto para reparar nuestras fuerzas y afrontar el esfuerzo y la fatiga del camino. Él está a nuestro lado. Que Él sea el mejor amigo también de quien hoy recibe la primera comunión, trasformando su interior para que sea testigo entusiasta de Él ante los demás.

Prosigamos ahora nuestra celebración eucarística invocando la amorosa intercesión de nuestra Madre del cielo, Nuestra Señora de Guadalupe, para que recibamos a Jesús y tengamos vida y, fortalecidos con el pan Eucarístico, seamos servidores de la verdadera alegría para el mundo. Amén.

© Libreria Editrice Vaticana

Tuesday, April 21, 2009

DIOS TE SALVE MARÍA, MADRE DE MISERICORDIA.







Amadísimos hermanos y hermanas.

1. Vengo hoy a este Santuario como peregrino, como venía cuando era niño y en edad juvenil. Me presento ante la Virgen de Kalwaria al igual que cuando venía como obispo de Cracovia para encomendarle los problemas de la archidiócesis y de quienes Dios había confiado a mi cuidado pastoral. Vengo aquí y, como entonces, repito: Dios te salve, Reina y Madre de Misericordia.

¡Cuántas veces he experimentado que la Madre del Hijo de Dios dirige sus ojos misericordiosos a las preocupaciones del hombre afligido y le obtiene la gracia de resolver problemas difíciles, y él, pobre de fuerzas, se asombra por la fuerza y la sabiduría de la Providencia divina! ¿No lo han experimentado, acaso, también generaciones enteras de peregrinos que acuden aquí desde hace cuatrocientos años? Ciertamente sí. De lo contrario, no tendría lugar hoy esta celebración. No estaríais aquí vosotros, queridos hermanos, que recorréis los senderos de Kalwaria, siguiendo las huellas de la Pasión y de la Cruz de Cristo y el itinerario de la compasión y de la gloria de su Madre. Este lugar, de modo admirable, ayuda al corazón y a la mente a penetrar en el misterio del vínculo que unió al Salvador que padecía y a su Madre que compadecía. En el centro de este misterio de Amor, el que viene aquí se encuentra a sí mismo, encuentra su vida, su cotidianidad, su debilidad y, al mismo tiempo, la fuerza de la fe y de la esperanza: la fuerza que brota de la convicción de que la Madre no abandona al hijo en la desventura, sino que lo conduce a su Hijo y lo encomienda a Su Misericordia.

2. "Junto a la Cruz de Jesús estaban su Madre y la hermana de su Madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena" (Jn 19, 25). Aquella que estaba unida al Hijo de Dios por vínculos de sangre y de amor materno, allí, al pie de la Cruz, vivía esa unión en el sufrimiento. Ella sola, a pesar del dolor del corazón de madre, sabía que ese sufrimiento tenía un sentido. Tenía confianza -confianza a pesar de todo- en que se estaba cumpliendo la antigua promesa: "Pondré enemistad entre ti y la Mujer, y entre tu linaje y Su linaje: Él te pisará la cabeza mientras tú acechas su calcañar" (Gn 3, 15). Y su confianza fue confirmada cuando el Hijo agonizante se dirigió a Ella: "¡Mujer!".

En aquel momento, al pie de la Cruz, ¿podía esperar que tres días después la promesa de Dios se cumpliría? Esto será siempre un secreto de Su Corazón. Sin embargo, sabemos una cosa: Ella, la primera entre todos los seres humanos, participó en la gloria del Hijo resucitado. Ella fue elevada al Cielo en Cuerpo y Alma para experimentar la unión en la gloria, para alegrarse junto al Hijo por los frutos de la Misericordia Divina y obtenerlos para los que buscan refugio en Ella.

3. El vínculo misterioso de amor. ¡Cuán espléndidamente lo expresa este lugar! La historia afirma que, a comienzos del siglo XVII, Mikolaj Zebrzydowski, fundador del santuario, puso los cimientos para construir la capilla del Gólgota, según el modelo de la iglesia de la Crucifixión de Jerusalén. De ese modo, deseaba sobre todo hacer que el misterio de la Pasión y la Muerte de Cristo fuera más cercano a sí mismo y a los demás. Sin embargo, más tarde, proyectando la construcción de las calles de la Pasión del Señor, desde el Cenáculo hasta el Sepulcro de Cristo, impulsado por la devoción mariana y la inspiración de Dios, quiso poner en aquel itinerario algunas capillas que evocaran los acontecimientos de María. Así surgieron otros senderos y una nueva práctica religiosa, en cierto modo como complemento del Vía Crucis:la devoción llamada Vía de la Compasión de la Madre de Dios y de todas las mujeres que sufrieron juntamente con Ella. Desde hace cuatro siglos se suceden generaciones de peregrinos que recorren aquí las huellas del Redentor y de su Madre, tomando abundantemente de ese Amor que resistió a los sufrimientos y a la muerte, y culminó en la gloria del Cielo. (...)

5. "Ea, pues, Señora, Abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y, después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María!

Dirige tu mirada, oh Señora de las Gracias, a este pueblo que desde hace siglos permanece fiel a Ti y a tu Hijo.
Dirige la mirada a esta nación, que siempre ha puesto su esperanza en Tu Amor de Madre.
Dirige la mirada a nosotros, esos tus ojos misericordiosos, y obtennos lo que tus hijos más necesitan.
Abre el corazón de los ricos a las necesidades de los pobres y de los que sufren.
Haz que los desempleados encuentren trabajo.
Ayuda a los que se han quedado en la calle a encontrar una vivienda.
Dona a las familias el amor que permite superar todas las dificultades.
Indica a los jóvenes el camino y las perspectivas para el futuro.
Envuelve a los niños con el manto de tu protección, para que no sufran escándalo.
Anima a las comunidades religiosas con la gracia de la fe, de la esperanza y de la caridad.
Haz que los sacerdotes sigan las huellas de tu Hijo dando cada día la vida por las ovejas.
Obtén para los Obispos la luz del Espíritu Santo, para que guíen la Iglesia hacia el Reino de tu Hijo por un camino único y recto.
Madre Santísima, nuestra Señora de Kalwaria, obtén también para mí las fuerzas del cuerpo y del espíritu, para que pueda cumplir hasta el fin la misión que me ha encomendado el Resucitado.
En Ti pongo todos los frutos de mi vida y de mi ministerio; a Ti encomiendo el destino de la Iglesia; a Ti entrego mi nación; en Ti confío y te declaro una vez más: Totus tuus, Maria! Totus tuus. Amén.

Friday, April 10, 2009

Fiesta de la Divina Misericordia




LA DIVINA MISERICORDIA
http://www.juanpablomagno.org/DivinaMisericordia/DivinaMisericordia.Novena.htm
La Iglesia celebra el II Domingo de Pascua la Fiesta de la Divina Misericordia. La preparación de la fiesta se inicia el Viernes Santo con la Novena a la Divina Misericordia. La Devoción a la Divina Misericordia constituye un auténtico movimiento espiritual dentro de la Iglesia católica promovido por Faustina Kowalska, a quien Juan Pablo II canonizó el 30 de abril de 2000. El Siervo de Dios Juan Pablo II escogió ese día para anunciar una sorpresa: «En todo el mundo, el II Domingo de Pascua recibirá el nombre de Domingo de la Divina Misericordia. Una invitación perenne para el mundo cristiano a afrontar, con confianza en la benevolencia divina, las dificultades y las pruebas que esperan al genero humano en los años venideros».
"...El primer Domingo después de Pascua es la Fiesta de la Misericordia, pido se rinda culto a Mi Misericordia con la solemne celebración de esta Fiesta y con el culto a la Imagen concederé muchas gracias a las almas ...". (Diario, 742)


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NOVENA A LA DIVINA MISERICORDIA

(Diario, 1209-1229) . Novena a la Divina Misericordia, que Jesús me ordenó escribir y hacer antes de la Fiesta de la Misericordia.

"Deseo que durante esos nueve días lleves a las almas a la Fuente de Mi Misericordia para que saquen fuerzas, alivio y toda gracia que necesiten para afrontar las dificultades de la vida y especialmente en la hora de la muerte. Cada día traerás a Mi Corazón a un grupo diferente de almas y la sumergirás en este mar de Mi Misericordia. Y a todas estas almas Yo las introduciré en la Casa de Mi Padre. Lo harás en esta vida y en la vida futura. Y no rehusaré nada a ningún alma que traerás a la Fuente de Mi Misericordia. Cada día pedirás a Mi Padre las gracias para estas almas por mi amarga Pasión".
Contesté: Jesús, no sé cómo hacer esta Novena y qué almas introducir primero en Tu muy Misericordioso Corazón. Y Jesús me contestó que me diría, día por día, qué almas debía introducir en Su Corazón.

Primer día . Viernes Santo . 10 de abril de 2009

"Hoy tráeme a toda la humanidad y especialmente a todos los pecadores, y sumérgelos en el mar de Mi Misericordia. De esta forma Me consolarás de la amarga tristeza en que Me sume la pérdida de las almas."

Roguemos para que Dios se digne mostrar Su Misericordia a toda la humanidad.

Jesús tan Misericordioso, cuya naturaleza es la de tener compasión de nosotros y de perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que depositamos en Tu bondad infinita. Acógenos en la morada de Tu muy compasivo Corazón y nunca nos dejes salir de Él. Te lo suplicamos por Tu Amor que Te une al Padre y al Espíritu Santo.

Oh omnipotencia de la Divina Misericordia, salvación del hombre pecador,
Tú eres la Misericordia y un mar de compasión, ayudas a quien Te ruega con humildad.

Padre Eterno, mira con Misericordia a toda la humanidad, y especialmente a nosotros pobres pecadores que estamos encerrados en el Corazón de Jesús lleno de compasión, y por su dolorosa Pasión muéstranos Tu Misericordia para que alabemos Tu Omnipotencia por los siglos de los siglos. Amén.

Al finalizar se recomienda rezar la CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA

Segundo día . Sábado Santo . 11 de abril de 2009

"Hoy tráeme a las almas de los sacerdotes y las almas de los religiosos, y sumérgelas en Mi misericordia insondable. Fueron ellas las que Me dieron fortaleza para soportar Mi amarga Pasión. A través de ellas, como a través de canales, Mi Misericordia fluye hacia la humanidad."

Roguemos por los sacerdotes, los religiosos y las religiosas, pues por ellos se derrama la Misericordia de Dios sobre la humanidad.

Jesús Misericordiosísimo, de quien procede todo bien, aumenta Tu gracia en nosotros (las almas de Tus sacerdotes, religiosas y religiosos) para que realicemos (realicen) dignas obras de misericordia, de manera que todos aquellos que nos vean (los veamos), glorifiquen (glorifiquemos) al Padre de Misericordia que está en el Cielo.

La fuente del Amor de Dios, vive en los corazones limpios,
Purificados en el mar de Misericordia, resplandecientes como las estrellas, claros como la aurora.

Padre Eterno, mira con Misericordia a las almas de los sacerdotes, y a las almas de las religiosas y de los religiosos; otórgales el poder de Tu bendición. Por el Amor del Corazón de Tu Hijo, en el cual están encerradas, concédeles el poder de Tu luz para que puedan guiar a otros en el camino de la salvación, y a una sola voz canten alabanzas a Tu Misericordia sin límite por los siglos de los siglos. Amén.

Al finalizar se recomienda rezar la CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA

Tercer día . Domingo de Resurrección . 12 de abril de 2009

"Hoy tráeme a todas las almas devotas y fieles, y sumérgelas en el mar de Mi Misericordia. Estas almas Me consolaron a lo largo del Vía Crucis. Fueron una gota de consuelo en medio de un mar de amargura."

Roguemos por todos los fieles cristianos.

Jesús infinitamente compasivo, que desde el tesoro de Tu Misericordia les concedes a todos Tus gracias en gran abundancia, acógenos en la morada de Tu clementísimo Corazón y nunca nos dejes escapar de Él. Te lo suplicamos por el inconcebible Amor Tuyo con que Tu Corazón arde por el Padre celestial.

Son impenetrables las maravillas de la Misericordia, no alcanza sondearlas ni el pecador ni el justo.
Miras a todos con Compasión, y atraes a todos a tu Amor

Padre Eterno, mira con Misericordia a las almas fieles como herencia de Tu Hijo y por su Dolorosa Pasión, concédeles Tu bendición y rodéalas con Tu protección constante para que no pierdan el amor y el tesoro de la santa fe, sino que con toda la legión de los ángeles y los santos, glorifiquen Tu infinita Misericordia por los siglos de los siglos.

Al finalizar se recomienda rezar la CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA

Cuarto día . Lunes 13 de abril de 2009

"Hoy tráeme a los paganos (*) y aquellos que todavía no Me conocen. También pensaba en ellos durante Mi amarga Pasión y su futuro celo consoló Mi corazón. Sumérgelos en el mar de Mi Misericordia".

Roguemos por todos los que no conocen a Dios y que aún viven en la ignorancia de la Misericordia Divina.

Jesús compasivísimo, que eres la Luz del mundo entero, acoge en la morada de Tu piadosísimo Corazón a las almas de quienes todavía no Te conocen y no conocen a Dios. Que los rayos de Tu gracia las iluminen para que también ellas unidas a nosotros, ensalcen Tu Misericordia admirable y no las dejes salir de la morada de Tu compasivísimo Corazón.

La Luz de Tu Amor ilumine las tinieblas de las almas.
Haz que estas almas Te conozcan, y todos juntos glorifiquemos Tu Misericordia.

Padre Eterno, mira con Misericordia a las almas de quienes todavía no Te conocen y no creen en Cristo, pero que están encerrados en el muy compasivo Corazón de Jesús. Atráelas hacia la luz del Evangelio. Estas almas desconocen la gran felicidad que es amarte. Concédeles que también ellas ensalcen la generosidad de Tu Misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Al finalizar se recomienda rezar la CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA

(*) Nota: Nuestro Señor originalmente usó las palabras “los paganos”, ya que Él habló a Sor Faustina según el contexto de su tiempo. Desde el pontificado del Papa Juan XXIII, la Iglesia ha juzgado apropiado el reemplazo de este término por la denominación “los que no creen en Cristo” y “los que no conocen a Dios” (ver el Misal Romano, 1970).

Quinto día . Martes 14 de abril de 2009

"Hoy tráeme a las almas de los herejes y de los cismáticos (*), y sumérgelas en el mar de Mi Misericordia. Durante Mi amarga Pasión, desgarraron Mi cuerpo y Mi Corazón, es decir, Mi Iglesia. Según regresan a la Iglesia, Mis llagas cicatrizan y de este modo alivian Mi Pasión".

Roguemos por los hermanos separados que creen en Cristo pero que desgarran su Cuerpo Místico, para que vuelvan pronto a la unidad de la Santa Iglesia.

Jesús sumamente misericordioso, que eres la bondad misma, Tú no niegas la luz a quienes Te la piden. Acoge en la morada de Tu muy compasivo Corazón a las almas de los hermanos separados que creen en Ti y llévalas con Tu luz a la unidad con la Iglesia; no las dejes alejarse de la morada de Tu compasivísimo Corazón, sino haz que también ellas glorifiquen la generosidad de Tu Misericordia.

Padre Eterno, mira con Misericordia a las almas de los hermanos separados que creen en Cristo y que han malgastado Tus bendiciones y han abusado de Tus gracias por persistir obstinadamente en sus errores. No mires sus errores, sino el Amor de Tu Hijo y la amarga Pasión que sufrió por ellos, ya que también ellos están acogidos en el sumamente compasivo Corazón de Jesús. Haz que también ellos glorifiquen Tu gran Misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Al finalizar se recomienda rezar la CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA

(*)Nota: Las palabras originales de Nuestro Señor son aquí “herejes y cismáticos”, ya que Él habló a Sor Faustina según el contexto de su tiempo. Desde el Concilio Vaticano II, las autoridades eclesiásticas han considerado impropio usar esas denominaciones según las explicaciones expuestas en el Decreto Conciliar sobre el Ecumenismo (# 3). Es apropiado usar en su lugar el término “los hermanos separados”. Sin embargo con el tiempo la Iglesia ha decidido usar todavía otra denominación: “los hermanos que creen en Cristo” (ver el Misal Romano, 1970).

Sexto día . Miércoles 15 de abril de 2009

"Hoy tráeme a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños pequeños, y sumérgelas en Mi misericordia. Éstas son las almas más semejantes a Mi Corazón. Ellas Me fortalecieron durante Mi amarga agonía. Las veía como ángeles terrestres que velarían al pie de Mis altares. Sobre ellas derramo torrentes enteros de gracias. Solamente el alma humilde es capaz de recibir Mi gracia; concedo Mi confianza a las almas humildes".

Roguemos por los niños pequeños y por aquellas almas que se han hecho iguales a ellos en su pureza y simplicidad.

Jesús, tan misericordioso, Tú Mismo has dicho: Aprendan de Mí, que soy manso y humilde de corazón. Acoge en la morada de Tu compasivísimo Corazón a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños pequeños. Estas almas llevan a todo el Cielo al éxtasis y son las preferidas del Padre celestial. Son un ramillete perfumado ante el Trono de Dios, de cuyo perfume se deleita Dios Mismo. Estas almas tienen una morada permanente en Tu compasivísimo Corazón y cantan sin cesar un himno de amor y misericordia por la eternidad.

De verdad el alma humilde y mansa aquí en la tierra respira el paraíso.
Y del perfume de su humilde corazón Se deleita el Creador Mismo.

Padre Eterno, mira con Misericordia a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños pequeños que están encerradas en el muy compasivo Corazón de Jesús. Estas almas son las más semejantes a Tu Hijo. Su fragancia asciende desde la tierra y alcanza Tu Trono. Padre de Misericordia y de toda bondad, te suplico por el Amor que tienes por estas almas y el gozo que Te proporcionan, bendice al mundo entero para que todas las almas canten juntas las alabanzas de Tu Misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Al finalizar se recomienda rezar la CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA

Séptimo día . Jueves 16 de abril de 2009

"Hoy tráeme a las almas que veneran y glorifican Mi Misericordia de modo especial y sumérgelas en Mi Misericordia. Estas almas son las que más lamentaron Mi Pasión y penetraron más profundamente en Mi espíritu. Ellas son un reflejo viviente de Mi Corazón compasivo. Estas almas resplandecerán con un resplandor especial en la vida futura. Ninguna de ellas irá al fuego del infierno. Defenderé de modo especial a cada una en la hora de la muerte".

Roguemos por todos los que anuncian la Misericordia de Dios

Jesús Misericordiosísimo, cuyo Corazón es el Amor mismo, acoge en la morada de Tu compasivísimo Corazón a las almas que veneran y ensalzan de modo particular la grandeza de Tu Misericordia. Estas almas son fuertes con el poder de Dios Mismo. En medio de toda clase de aflicciones y adversidades siguen adelante confiadas en Tu Misericordia, y unidas a Ti, cargan sobre sus hombros a toda la humanidad. Estas almas no serán juzgadas severamente, sino que Tu Misericordia las protegerá en la hora de la muerte.

El alma que ensalza la bondad de su Señor es por Él particularmente amada.
Está siempre al lado de la fuente viva y saca gracias de la Divina Misericordia.

Padre Eterno, mira con Misericordia a aquellas almas que glorifican y veneran Tu Misericordia insondable y que están encerradas en el compasivísimo Corazón de Jesús. Estas almas son un Evangelio viviente, sus manos están llenas de obras de misericordia y sus corazones, desbordantes de gozo, Te cantan, oh Altísimo, un cántico de misericordia. Te suplico, oh Dios, muéstrales Tu Misericordia según la esperanza y la confianza que han puesto en Ti. Que se cumpla en ellas la promesa de Jesús quien les dijo: "A las almas que veneren esta infinita Misericordia Mía, Yo Mismo las defenderé como Mi gloria durante sus vidas y especialmente en la hora de la muerte".

Al finalizar se recomienda rezar la CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA

Octavo día . Viernes 17 de abril de 2009

"Hoy tráeme a las almas que están en la cárcel del purgatorio y sumérgelas en el abismo de Mi Misericordia. Que los torrentes de Mi Sangre refresquen el ardor del purgatorio. Todas estas almas son muy amadas por Mí. Ellas cumplen con el justo castigo que se debe a Mi Justicia. Está en tu poder llevarles alivio. Haz uso de todas las indulgencias del tesoro de Mi Iglesia y ofrécelas en su nombre... Oh, si conocieras los tormentos que ellas sufren ofrecerías continuamente por ellas las limosnas del espíritu y saldarías las deudas que tienen con Mi Justicia".

Roguemos por las almas del purgatorio, para que el torrente de la preciosa Sangre disminuya y abrevie sus sufrimientos.

Jesús Misericordiosísimo, Tú Mismo has dicho que deseas la Misericordia; heme aquí que llevo a la morada de Tu muy compasivo Corazón a las almas del purgatorio, almas que Te son muy queridas, pero que deben pagar su culpa adeudada a Tu justicia. Que los torrentes de Sangre y Agua que brotaron de Tu Corazón, apaguen el fuego del purgatorio para que también allí sea glorificado el poder de Tu Misericordia.

Del tremendo ardor del fuego del purgatorio se levanta un lamento a Tu Misericordia.
Y reciben consuelo, alivio y refrigerio en el torrente de Sangre y Agua derramado.

Padre Eterno, mira con Misericordia a las almas que sufren en el purgatorio y que están encerradas en el muy compasivo Corazón de Jesús. Te suplico por la Dolorosa Pasión de Jesús, Tu Hijo, y por toda la amargura con la cual su sacratísima alma fue inundada, muestra Tu Misericordia a las almas que están bajo Tu justo escrutinio. No las mires sino a través de las heridas de Jesús, Tu amadísimo Hijo, ya que creemos que Tu bondad y Tu compasión no tienen límites.

Al finalizar se recomienda rezar la CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA

Noveno día . Sábado 18 de abril de 2009

"Hoy tráeme a las almas tibias y sumérgelas en el abismo de Mi Misericordia. Estas almas son las que más dolorosamente hieren Mi Corazón. A causa de las almas tibias, Mi alma experimentó la más intensa repugnancia en el Huerto de los Olivos. A causa de ellas dije: Padre, aleja de Mí este cáliz, si es Tu voluntad. Para ellas, la última tabla de salvación consiste en recurrir a Mi Misericordia".

Roguemos por las almas tibias e indiferentes

Jesús piadosísimo, que eres la compasión misma, Te traigo a las almas tibias a la morada de Tu Piadosísimo Corazón. Que estas almas heladas que se parecen a cadáveres y Te llenan de gran repugnancia se calienten con el fuego de Tu Amor puro. Oh Jesús tan compasivo, ejercita la omnipotencia de Tu Misericordia y atráelas al mismo ardor de Tu Amor y concédeles el amor santo, porque Tú lo puedes todo.

El fuego y el hielo no pueden estar juntos, ya que se apaga el fuego o se derrite el hielo.
Pero Tu Misericordia, oh Dios, puede socorrer las miserias aún mayores.

Padre Eterno, mira con Misericordia a las almas tibias, que sin embargo, están acogidas en el Piadosísimo Corazón de Jesús. Padre de Misericordia, Te suplico por la amarga Pasión de Tu Hijo y por Su Agonía de 3 horas en la Cruz, permite que también ellas glorifiquen el abismo de Tu Misericordia. Amén.

Al finalizar se recomienda rezar la CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA


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Diversas anotaciones de Santa Faustina en torno a la Novena y a la Coronilla

El Señor me dijo rezar esta coronilla durante nueve días antes de la Fiesta de la Misericordia. Debe iniciarse el Viernes Santo. "Durante este novenario concederé a las almas toda clase de gracias". (Diario, 796)

28 de diciembre de 1936. Hoy he iniciado la Novena a la Divina Misericordia. Es decir, en espíritu me traslado delante de la imagen y rezo la coronilla que me enseñó el Señor. El segundo día de la Novena vi esta Imagen como si estuviera viva, rodeada de innumerables agradecimientos y veía una gran multitud de personas que acudían y vi que muchas de ellas eran felices. Oh Jesús, con que alegría latió mi corazón. ... (Diario, 851)

Jesús me ordena hacer una Novena antes de la Fiesta de la Misericordia y debo emplearla hoy por la conversión del mundo entero y para que se conozca la Divina Misericordia. "Para que cada alma exalte Mi Bondad. Deseo la confianza de Mis criaturas, invita a las almas a una gran confianza en Mi Misericordia insondable. Que no tema acercarse a Mí el alma débil, pecadora y aunque tuviera más pecados que granos de arena hay en la tierra, todo se hundiría en el abismo de Mi Misericordia". (Diario, 1059)

«...Reza incesantemente esta Coronilla que te he enseñado. Quienquiera que la rece recibirá gran Misericordia a la hora de la muerte. Los sacerdotes se la recomendarán a los pecadores como la ultima tabla de salvación. Hasta el pecador mas empedernido, si reza esta Coronilla una sola vez, recibirá la gracia de Mi Misericordia Infinita. Deseo que el mundo entero conozca Mi Misericordia; deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en Mi Misericordia.» (Diario, 687)

«Hija Mía, anima a las almas a rezar la Coronilla que te he dado. A quienes recen esta Coronilla, Me complazco en darles lo que Me pidan. Cuando la recen los pecadores empedernidos, colmaré sus almas de paz y la hora de su muerte será feliz. Escríbelo para las almas afligidas: Cuando un alma vea y conozca la gravedad de sus pecados, cuando a los ojos de su alma se descubra todo el abismo de la miseria en la que ha caído, no se desespere, sino que se arroje con confianza en brazos de Mi Misericordia, como un niño en brazos de su madre amadísima. Estas almas tienen prioridad en Mi Corazón compasivo, ellas tienen preferencia en Mi Misericordia. Proclama que ningún alma que ha invocado Mi Misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión. Me complazco particularmente en el alma que confía en Mi Bondad. Escribe: cuando recen esta Coronilla junto a los moribundos, Me pondré entre el Padre y el alma agonizante no como el Juez justo sino como el Salvador Misericordioso.» (Diario, 1541)

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Fuentes:
http://www.santafaustina.org/
http://www.marian.org/

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Friday, April 3, 2009

El secreto de la vida, la esperanza


El secreto de la vida, la esperanza; según el predicador del Papa
El Espíritu Santo, explica el padre Cantalamessa


CIUDAD DEL VATICANO, viernes 3 de abril de 2009 (ZENIT.org) .- El secreto de la vida está en tener esperanza y esto depende de la relación que se entabla con el Espíritu Santo, explicó este viernes el predicador de la Casa Pontificia a Benedicto XVI y a sus colaboradores de la Curia Romana.
El padre Raniero Cantalamessa O.F.M. Cap., reflexionó en la última meditación de Cuaresma, que ha venido ofreciendo los viernes de este período litúrgico, en "El Espíritu Santo, alma de la escatología cristiana" ("También nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, nosotros mismos gemimos en nuestro interior esperando" Romanos 8, 23).
"¡Necesitamos esperanza para vivir y necesitamos Espíritu Santo para esperar!", explicó en la conclusión de su meditación pronunciada en la Capilla Redemptoris Mater del palacio apostólico vaticano.
"Uno de los principales peligros en el camino espiritual es el de desalentarse ante la repetición de los mismos pecados y la aparentemente inútil sucesión de propósitos y recaídas. La esperanza nos salva. Nos da la fuerza para recomenzar siempre de nuevo, para creer cada vez que esa será la ocasión buena, la de la verdadera conversión", reconoció.
"Actuando así, se conmueve el corazón de Dios, quien vendrá en nuestra ayuda con su gracia", aclaró.
Ahora bien, añadió, "no podemos contentarnos con tener esperanza sólo para nosotros. El Espíritu Santo quiere hacer de nosotros sembradores de esperanza".
"No hay don más bello que difundir esperanza en casa, en comunidad, en la Iglesia local y universal. Es como ciertos productos modernos que regeneran el aire, perfumando todo el ambiente".
Por este motivo, concluyó el predicador, La Iglesia necesita un "perenne Pentecostés; necesita fuego en el corazón, palabra en sus labios, profecía en la mirada... Necesita, la Iglesia, recuperar el ansia, el gusto y la certeza de su verdad".
El padre Cantalamessa deseó, por último al Papa y a sus colaboradores "una feliz y santa Pascua". A él le corresponderá dirigir la meditación durante la celebración de la Pasión que presidirá el Papa en la Basílica de San Pedro el Viernes Santo.
La meditación completa puede leerse en la página web de ZENIT.

Wednesday, April 1, 2009

Juan Pablo II – Semana Santa con María Santísima




Acoger a María Santísima en nuestro corazón y en nuestra vida
EL CAMINO DE MARIA - http://www.mariamediadora.com/Oracion/Newsletter425.htm

1.A la hora del Ángelus, el pensamiento se centra hoy, al comienzo de la Semana Santa, en el Calvario, donde estaba junto a la Cruz de Jesús la Madre (cf. Jn 19, 25), y también un joven, Juan, el discípulo al que amaba Jesús (cf. Jn 19, 26), el discípulo que en la última Cena reclinó la cabeza sobre el pecho del Señor (cf. Jn 13, 25), "sacando de su seno los secretos de la sabiduría y los misterios de la piedad" (Ambrosio, De institutione virginis, 46). Él escribió y entregó a la Iglesia lo que los otros Evangelistas no dijeron: "Estaba junto a la Cruz de Jesús su Madre".
El largo, silencioso itinerario de la Virgen, que se inició con el "Fiat" gozoso de Nazaret y se cubrió de oscuros presagios en la presentación del Primogénito en el templo, encontró en el Calvario su coronamiento salvífico. "La Madre miraba con ojos de piedad las llagas del Hijo, de quien sabía que había de venir la redención del mundo" (ib., 49). Crucificada con el Hijo crucificado (cf. Gál 2, 20), contemplaba con angustia de Madre y con heroica fe de discípula, la muerte de su Dios; "consintiendo amorosamente en la inmolación de la Víctima que Ella; misma había engendrado" (Lumen gentium, 58) para ese Sacrificio. Entonces pronunció su último "Fiat", cumpliendo la Voluntad del Padre en favor nuestro y acogiéndonos a todos como a hijos, en virtud del testamento de Cristo: "Mujer, he ahí a tu hijo" (Jn 19, 26).
2."He ahí a tu Madre", dijo Jesús al discípulo; "y desde aquella hora el discípulo la recibía en su casa" (Jn 19, 27): el discípulo acogió a la Virgen Madre como su luz, su tesoro, su bien, como el don más querido heredado del Señor. Y la amó tiernamente con corazón de hijo. "Por esto, no me maravillo -escribe Ambrosio- de que haya narrado los divinos misterios mejor que los otros aquel que tuvo junto a sí a la morada de los misterios celestes" (Ambrosio, ib., 50).
Acoged a María Santísima en vuestro corazón y en vuestra vida: que sea Ella la idea inspiradora de vuestra fe, la estrella luminosa de vuestro camino pascual, para construir un mundo nuevo en la luz del Resucitado, esperando la Pascua eterna del Reino.


(Ángelus. Domingo 15 de abril de 1984).